jueves, 13 de octubre de 2016

Algunos tienen desgracias; otros obsesiones, ¿Quiénes son más dignos de lástima?

Estoy indolente con el blog, apenas actualizo. Pero eso no quiere decir que no esté escribiendo, de hecho sigo con la novela. Ochenta páginas de introducción, presentación de personajes, pequeños conflictos y el sempiterno y diletante punto de vista en primera persona. El problema es qué hacer a partir de aquí, ¿el personaje principal pierde su trabajo? ¿Una de las chicas desaparece? No sé, las cosas que se me ocurren son demasiado banales. Stephen King decía que el escritor tiene que buscar algo que conozca bien, que le guste, y escribir sobre ello. Pero sigo sin encontrar el tema, esa gran idea que sirva de armazón, al leitmotiv, al cliffhanger después de cada capítulo. Podría ir contando cada una de las cosas que me resultan interesantes en medio de las conversaciones de los personajes. Podría convertir todo en una road-movie donde ciertos mantras de virilidad sean lo habitual. Podría ser un cuento largo sobre la madurez y el complejo de Peter Pan desarrollado hasta el aburrimiento. Podría ser un diario de a bordo de un escritor en apuros hablando sobre su novela inconclusa, lo cual sería pura metaliteratura.

En cualquier caso quería actualizar para “celebrar” que he superado el medio millón de visitas. Me gustan las cifras redondas (646 entradas, 499 seguidores no lo son demasiado...) Y siendo esto un blog personal que ha naufragado entre la ficción y el masoquismo existencial, hay que reconocer que resulta un logro interesante. Pero el verdadero éxito ha sido mantenerlo activo durante casi seis años, teniendo en cuenta mi total falta de constancia es un hito. Quizás, como dice Batanía, al final la vocación se puede inventar. Pero aquí estamos, y quedamos poquitos, ¿Ficticia, Sarco, Sbm, la que baila con lobos…? Pocos supervivientes de aquel 2011 que nos reunió en los comentarios…

Bueno a lo que iba, como no me apetece demasiado hablar de mi triste vida personal –fijaos si he cambiado en este tiempo xD-, comentaré brevemente mi última adquisición: “Peepshow” de Joe Matt. Siempre me han gustado los cómics underground, independientes, del estilo Robert Crumb, Peter Bagge, Harvey Pekar con “American Splendor”, Daniel Clowes “Ghost World”, Alex Robinson y su “Malas ventas”. Pero para mí Joe Matt es el rey del cómic confesional, del género “slice of life”, que es presentar una muestra aparentemente arbitraria de la vida de un personaje, a menudo sin una trama coherente, conflicto o final. El lector se convierte en un voyeur de una especie de realismo mundano. Le descubrí por casualidad en una biblioteca de Barcelona que tenía sección de cómics y no paré hasta conseguir toda su obra.

Tampoco tiene mucho: el inédito hasta hace poco “Peepshow”, su debut, una oda al patetismo autobiográfico, al escarnio personal, donde ya aparecen sus amigos, también dibujantes, Chester y Seth, y su novia Trish; un auténtico delirio creativo con páginas con cincuenta y siete viñetas donde explota sus obsesiones: su educación católica, la escatología, su tacañería, los cómics, el coleccionismo freak, la vida en pareja y, por supuesto, la pornografía. Luego viene “Pobre cabrón”, sigue al mismo nivel, una descarnada sátira en la que queda retratado como un ser mezquino, perezoso, egoísta, avaricioso y pornófilo. “Buen tiempo”, memorias de su época infantil, obra evocadora del paraíso perdido al que todos queríamos volver. Y por último, en el 2007, “Consumido”, donde, con casi cuarenta años, su vida sentimental no existe, y solo aspira a vivir de los intereses mínimos que le proporcionan sus ahorros y derechos de autor. Sigue sin ordenador, coche, tarjeta de crédito o teléfono móvil, vive en una habitación alquilada, y su día a día se limita a la masturbación, obsesionado con grabar y editar las mejores escenas de sus películas porno en VHS, y a procrastinar cualquier tipo de proyecto decente. Toda su obra es una oda al fracaso, pero lo plasma de una forma tan obscenamente cercana y cómica, que no puedes evitar sonreír y ser condescendiente ante un antihéroe magistral.

Y nada, que gracias por pasaros por aquí de vez en cuando. Como decía Plauto: “La vida es como un juego de dados, si una tirada no resulta como necesitas, el arte debe corregir lo que el azar ofrece”. Supongo que era eso lo que muchas veces intentaba hacer a través del blog.

Os dejo, me voy a ver la segunda temporada de MR Robot. Un abrazo a todos los que quedáis en la retaguardia de estas letras.