jueves, 29 de octubre de 2015

"Camina despacio y bebe mucha agua".

Ayer leí “Escucha la canción del viento / Pinball 1973” de Haruki Murakami. Fueron las dos primeras novelas que escribió, cortas, apenas ciento treinta páginas cada una, y hasta hace poco seguían inéditas en España. La primera me gusta, tiene esos personajes desconcertantes, llenos de silencios y preguntas sin respuesta. Su forma de escribir tiene ese poso de transcendencia tranquila, sin altibajos, como si todo tuviera importancia pero solo pudieras percibirlo cuando te paras y observas a tu alrededor. La segunda es más floja e irregular.

De todas formas lo interesante, aparte de ver su evolución, es la introducción. En ella Murakami explica que estaba trabajando en su local cuando surgió la idea de escribir una novela, como no tenía ni idea de cómo hacerlo, y el primer borrador le parecía poco atractivo, probó a escribir en inglés. Al tener menos vocabulario y soltura se veía obligado a transmitir sus ideas en frases cortas, casi minimalistas, fieles a Carver, un escritor norteamericano que admiraba. Después de terminarla la “tradujo” al japonés, no literalmente, intentando trasplantar el sentido del texto. Y fue así como encontró su propio estilo, un estilo ágil, neutro, desprovisto de componentes superfluos. No intenta escribir en un japonés desleído –expresar con sobreabundancia de palabras- sino escribir una novela con su propia voz natural, un japonés lo más alejado del llamado “lenguaje novelístico”. Con esa primera novela “Escucha la canción del viento” ganó un concurso de escritores noveles. Después de eso escribió “Pinball 1973” también sentado a la mesa de la cocina de su bar, de madrugada, cuando ya había terminado su trabajo.

Poco después de terminarla tomó la decisión de vender el local y convertirse en novelista a tiempo completo, y empezó a escribir una autentica novela larga: “La caza del carnero salvaje”. Esa es la obra que marca el verdadero inicio de su carrera como novelista.

Me he pasado por la Fnac y he visto el nuevo de Irene X. Cada vez que voy me leo treinta páginas. Y fíjate que no me disgusta. Pero me indigesta. Más de lo mismo, una y otra vez, pero con bonitos juegos de palabras. Es como si faltara algo, un hilo conductor, un sentido, una especie de epifanía de fondo que te permita reflexionar sobre tu interior. Eso es lo que hacen los buenos libros. Lees algo ajeno y lo percibes como propio. Universalización. Empatía. Es difícil de conseguir. Molan los puñetazos sensoriales, pero a veces confundimos forma y fondo, contenido con continente. La belleza no suele ser transcendente, solo efímera.

“La literatura es el fallo, el error. Un error que se hace consciente de sí mismo y devora al autor. A Kierkegaard le gustaría Basket Case, ¿la habéis visto? Un hermano, gemelo-error, más fuerte que el hermano simétrico, y vive en una cesta. Para qué, entonces, un argumento, si el error tiene vida propia. El error también es un camino hacia la verdad, tal vez el único camino, porque procede del deseo, procede de la desproporción entre el deseo y el resultado, del mismo modo que el único camino para interrogarnos acerca de la razón es la locura. La locura examina constantemente a la razón. No al revés.”

Angélica Liddell

miércoles, 28 de octubre de 2015

La rutina muchas veces se convierte en el hábito de renunciar a pensar.

Medriocre viene del latín «mediōcris, que significa 'medio', 'moderado', 'ordinario', 'indiferente'. Con esta definición casi todo es mediocre. Aunque también se aplica a una persona que no es demasiado inteligente, que no destaca por ninguna cualidad ni capacidad en lo que realiza. Leí hace tiempo que ese significado servía de contraposición al concepto de hombre idealista. El mediocre no tiene capacidad para usar su imaginación y forjar ideales para luchar por un futuro mejor. Por eso acepta la rutina, los prejuicios, forma parte del rebaño sin cuestionar nada. Es dócil, maleable, ignorante, carente de personalidad, incluso opuesto a la solidaridad. Como su vida se transforma en algo acomodaticio se convierte en alguien vil, cobarde y escéptico. No acepta ideas que no sean las tradicionales, las que ha recibido desde siempre. Debido a la envidia se enfrenta al idealismo, ya que sabe que su existencia depende de que un idealista no sea reconocido y no se coloque por encima de él.

Creo que todos coincidiremos en que hay mucha gente así a nuestro alrededor. Y aunque está claro que la mayoría no tiene el potencial genético para convertirse en un único y hermoso copo de nieve –genio, héroe, santo-, tampoco hay que eludir la sutil conspiración por parte del estado para convertirnos en ciudadanos mediocres. La educación es basura, se basa en memorizar como monos de feria durante años hasta el colapso del título universitario que solo sirve para limpiarse el culo. Solo internet ha democratizado la cultura. El capitalismo te mueve en otra dirección: consumir para superar la frustración y ansiedad que te causa un trabajo que te roba más de nueve horas al día. No se fomenta la lectura, ni la memoria histórica reciente, ni el interés por la política. Nos condenan a la ignorancia. Pan y circo. Futbol y cerveza. En cualquier caso, sí, estamos rodeados de mediocres. Posiblemente yo también sea uno de ellos, la única diferencia es que todavía puedo señalar los barrotes.

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En el artículo original, del cual pocos periodistas han sabido recoger todos los matices tirando como siempre por la desinformación y el titular sensacionalista, se indica que no habría “ninguna evidencia definitiva” de que la carne roja sea cancerígena. Los estudios en busca de una correlación entre el desarrollo de un determinado tipo de tumor y algunos hábitos alimentarios son muy complejos, y dentro del mismo grupo de expertos que trabajó en el informe de la OMS no hubo un acuerdo. Fue la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, parte de la OMS) la que ha introducido a la carne roja no procesada dentro de la lista de sustancias "probablemente cancerígenas", pero para entender exactamente a qué se dedica esta agencia añado una cita del profesor David Phillips, de Cancer Research UK, miembro de la IARC:

"La IARC se ocupa de la identificación de los riesgos, no a evaluar los riesgos. Esto significa que a la IARC no le importa en qué medida algo puede promover el desarrollo de un único cáncer, solo si lo promueve o no. Por ejemplo, pensemos en las cáscaras plátano: pueden causar accidentes, pero en realidad esto no sucede muy a menudo, además, el tipo de daño causado por pisar una cáscara por lo general no es comparable al causado por un accidente de tráfico. Sin embargo, en un sistema de identificación de peligros como el de la IARC, 'piel de plátano' y 'accidente de tráfico' terminarían en la misma categoría, ya que técnicamente pueden causar accidentes".

Al final, como siempre sucede en España, nos dedicamos más a hacer debates planos sobre pros y contra del vegetarianismo –que cada uno haga lo que le dé la gana-, y nos olvidamos de informarnos correctamente.

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La vida sentimental en general es una mierda. Es difícil encontrar a alguien que te cuide, respete, folle bien y además no tenga un lado oscuro que sacar en los peores momentos. Creo que ya he leído algún mensaje tuyo de antes. Mi consejo es que lo dejes. A fin de cuentas no me vas a hacer caso. Pero si tienes dudas es porque ya sabes la verdad, esa vocecita llamada instinto te dice que eso no tiene futuro, que lo único que puede suceder es que empeore. Es jodido. Las relaciones son una inversión brutal de tiempo, energía y confianza. Y uno se embarca en ellas a ciegas, sin saber quién es la otra persona que tiene enfrente. Me refiero a sus sutilezas, a cómo reacciona bajo presión, que sucederá cuando ya tenga suficiente confianza para dejar de esforzarse en mostrar su mejor imagen, cuando tengáis problemas y alguno tenga que ceder. A veces nos enamoramos de esos primeros meses, de la sensación de perfección química, de cierta esperanza Disney de encontrar la persona adecuada. Luego resulta que las mejores relaciones no son demasiado intensas, son más bien como un fin de semana de sofá y manta, algo clásico, divertido, de bajo calado, seguro. Como un libro de Murakami: el sexo y la muerte pasan de forma transversal porque la intensidad de su literatura se basa más en cierta sensación de ternura, de sabiduría zen, de calma entre párrafos.

Todos somos un problema, un puzzle de caos despeinado buscando alguien que nos solucione. Estás acostumbrada al ciclo de bronca-polvo intenso. Pero también mereces y te puedes acostumbrar a lo otro. En el fondo no sabemos cambiar. Solo cambian nuestras prioridades. Nuestras mentiras. Oh, sí. Yo no soy más sabio, solo me he equivocado más veces. Pero sabes que tengo razón.

Ya me contarás.

jueves, 22 de octubre de 2015

Reconócelo, somos paraísos sucios y ajados, por ello, decídete: ¿vemos pornografía o la creamos? Déjame el cuerpo dolorido, ya habrá tiempo para tropezar con los recuerdos.

Puede sonar a tópico pero lo divertido de la gente es que no es perfecta, son las pequeñas disquisiciones anormales las que te hacen diferente, por tanto único, por tanto querible sin tener un reemplazo fácil.
 
He conocido gente en el colegio y en mi primer año de instituto, la década de los noventa, que creía realmente que la masturbación era mala. Estamos hablando de España. Sí, gente cristiana, inteligente, culta, pero que no se tocaba ahí abajo, ni siquiera hablaba de ello, porque en una asociación de ideas estúpida pensaba que dejarse llevar por sus hormonas adolescentes era malo, pecado, y que superarlo era una prueba con la que ganarían el cielo. Suena tan horrible y surrealista que de no haberlo vivido pensaría que estaba en una distopía. Pero en los noventa, esas ideas todavía se mantenían.

Años después pasamos por el siguiente trauma: que tu pareja no descubra tus revistas pornográficas, que no sepa que ves porno o te considerará un depravado… Una duda, ¿eres tú de esas? ¿REALMENTE te vas a enfadar conmigo? Espero que no quieras estropear tu belleza. Soy un adicto a la pornografía. Pero también a ti. A tu cuerpo. A tu voz. A tus labios. A tu pelo naufragando sobre la almohada. A tus pequeños gemidos. Eres real. Pero mis orgasmos también. Vivamos un esplendoroso libertinaje. Ya sé que hay mucha pornografía embrutecedora, que insensibiliza, cuyo contenido es perverso. Pero también da ideas nuevas, permite follarte la monogamia con mucha variedad. Saca tus propias conclusiones.


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Blogger es para románticos, si quieres notoriedad o reconocimiento deberías de esforzarte más por utilizar Twitter, Instagram, o incluso hacerte un Tumblr. Pero he de advertirte: esos cientos de seguidores que conseguirás enseguida no tendrán el sabor clásico que antes provocaba ganar dos adeptos en Blogger. Eran dos lectores con vocación de sequito. Dos incondicionales que siempre te dejaban algún comentario. O dos haters que te perseguían con su odio hasta la última actualización. Lo que quiero decir es que hoy en día lo importante es la inmediatez, los grandes secretos del universo en apenas cinco segundos de lectura, el titular, aprovechar con furia ese espacio de tiempo entre dos paradas de metro, el descanso entre clases, o el momento justo antes de dormir cuando ya estás en la cama. Ahora ese tipo de lector es casi universal. Y el círculo vicioso se completa cuando el escritor ve inútil dedicar más de una o dos horas a escribir sobre un tema, documentarte, elegir una imagen y un buen título, cuando la entrada a su blog no va a tener más de cincuenta visitas. Quizás tengas cierta vocación, pero necesitas público. Y al final te unes al club que escriben pequeñas pildoritas de sabiduría maniqueas, tópicos de ciento cuarenta caracteres que provocarán muchos me gusta, favs, y mierdas de esas.

Lo respetable es no tener un contador de visitas. Lo respetable es escribir todos los días. Lo respetable es ir a tu puta bola. No tener comentarios. Dedicar tu tiempo a lo único que importa: escribir para ti, sin esperanzas ni expectativas, verbalizar tu vacío y convertirlo en un hueco acogedor. Los comentarios al final se pueden resumir en: sandeces, injurias y escozores intrauterinos. Si alguien me quiere decir algo tiene mi correo, no tengo ningún punzón de hielo escondido, pero normalmente la interacción social se devalúa cuando la comparo con mi pack de seis latas de cerveza.

Supongo que todo suena muy confuso y atropellado, pero la verdad es que me gusta hacer rebotar la pelota en la pared.


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Había en Madrid un garito en arguelles donde solo ponían chupitos, y lo divertido era que cada chupito tenía el nombre de un grupo de rock. “Ponme dos Extremoduro, un barricada y tres de los suaves” era mi frase de bienvenida. Todo el bar estaba empapelado, paredes y techo, con portadas de discos. Los bajos de Argüelles fueron un lugar ideal, con bares dónde ponían rock y heavy metal, recuerdo uno que hacía esquina donde ponían The Doors, HDS y rock clásico todo el tiempo. Poco a poco el ayuntamiento, con multas y restricciones, fue acabando con la zona, hoy solo hay silencio. Madrid se ha convertido en un erial de ruido y silencios.

A lo que iba, yo no era muy fan de Barricada en aquellos tiempos, pero hay noches especiales, no por las cosas que ocurren sino por la compañía. Estaba con mis mejores amigos. Gente especial. Gente diferente. Gente por la que hubiera hecho cualquier cosa. Gente que ya ha desaparecido, porque la vida, el tiempo, sin grandes estridencias ni motivos, suele convertir a los grandes amigos en grandes desconocidos. Pero esa noche todavía éramos especiales. Y justo cuando sonó “En blanco y negro” de Barricada, ahí estábamos los tres, las musas de faldas cortas canturreando sus promesas de amor y sexo pero nosotros ajenos, en círculo, sobrecogidos, como en un baile de peyote, el cerebro desbordado de droga y alcohol, pero felices. Entusiastamente felices. Como solo puedes ser cuando la vida todavía no te ha dado una buena hostia.

Aunque han pasado años, y las sensaciones siempre se atemperan, aun reverbera cierta sensación de épica, de invencibilidad, de ingenuidad. Y no porque la canción sea objetivamente especial, está claro que funciona más bien como faro de nostalgia. Pero, ¿Qué importa? A veces solo necesitamos que algo, aunque sea una pequeña cosa, siga en pie, inalterable. Ya se encarga el tiempo de estropear demasiadas cosas con su lógica aplastante.



“Veo todo en blanco y negro
El vaso acaba siendo amigo mudo
Las mismas caras, los mismos gestos
Amigo mudo.

Quiero ser más rápido que ellos
Echar todo a perder, un día tras otro
Y un buen rato después saber llegar a casa
Antes de que el sol me diga que es de día.

Tengo tiempo para crecer, la ciudad parece distinta
Durante horas puedo ser capaz
De emocionarme en estas calles y andar inmortal
Aprendiendo cada esquina,
Solo quiero ser más rápido que ellos
Echar todo a perder, un día tras otro
Y un buen rato después saber llegar a casa
Antes de que el sol me diga que es de día.

Casi nunca se dónde estoy
No me importan los días ni la dirección,
Te preguntarás qué coño hago aquí
Dispuesto a buscar pelea si hace falta,
Porque sé que es un baile salvaje
Combate a mala cara
Veo todo en blanco y negro, blanco y negro.

lunes, 19 de octubre de 2015

Debate Albert Rivera Y Pablo Iglesias.

El debate me pareció magnifico. El formato de charla de bar permitió más naturalidad, más interrupciones, que cada uno respondiera directamente a las preguntas con brevedad, con educación, yendo hacia adelante, sin recurrir a disquisiciones ni salidas de tono. Una lección de democracia participativa que es una victoria tanto para Podemos y Ciudadanos como para todos nosotros, porque ahora, ¿cómo esconder el patético juego del escondite de Rajoy, como volver a las entrevistas de monólogos y preguntas pactadas?

En cuanto a la entrevista… Pablo iglesias demostrando su fortaleza ideología pero su fragilidad en su programa económico, tanto es así que cuando Rivera dijo: “Hay mucha gente en nuestro país que tiene más dudas de vuestra posible gestión económica, de que cuadréis las cuentas…” Iglesias respondió: “Es verdad” Y es que Pablo parecía cansado, con la misma aptitud que se le vio en la entrevista con Risto Mejide, de cierto horror ante una carrera política demasiado larga, mientras que a Rivera se le nota que es un animal política que quiere y desea ese poder. Albert habló e interrumpió más, también fue más concreto, con un modelo neoliberal que no esconde: como ejemplo la implantación del contrato único para acabar con el paro, una ocurrencia de la OCDE y que los grandes institutos del pensamiento neocon llevan preconizando durante años, un modelo regresivo. Y con el tema catalán peor, se nota su pasado reciente, rígido, encorsetado, sin huir de las líneas maestras del PP. En ese tema Pablo Iglesias muy bien: referéndum vinculante y campaña del partido para impedir la secesión. Claro y democrática.

En la última parte de la charla Pablo Iglesias desplego en las preguntas de alcance social su enorme elocuencia nivelando un poco el debate, pero aunque es cierto que uno de los valores de Podemos es la creencia de que si llegan al poder harán todo lo posible por cumplir con su programa, el votante medio en España es de centro, no es afín a las grandes revoluciones o experimentos, prefiere seriedad, lo conocido, aunque siga oliendo a ideas rancias. Podemos fue una moda, y parece que ya ha cumplido su función: ha removido la forma de hacer política en España, ha exigido catarsis, regeneración, acabar con la casta, pero quizás eso no tenga una recompensa en las urnas. Ciudadanos es la nueva moda, lo viejo conocido, pero a la vez mucho más creíble que Pedro Sánchez del PSOE, que en algún momento perdieron la parte de socialistas y obreros.Más de cinco millones de personas vieron el debate. Cinco millones de personas interesadas en la política, en ver como se desenvolvían. En escucharles. ¿El interés se mantendrá para las generales de dentro de dos meses? Espero que sí.

Por sí alguien no lo ha visto: http://www.atresplayer.com/television/programas/salvados/temporada-11/capitulo-2-cara-cara-albert-rivera-pablo-iglesias_2015101600412.html

domingo, 18 de octubre de 2015

Mis doce películas favoritas sobre viajes en el tiempo.

El tiempo en sus manos  (1960) 
La primera gran adaptación de esa obra maestra de la literatura que sentó las bases del género. “El tiempo en sus manos” (“The time machine”) adapta “La máquina del tiempo”, de Wells, en la historia que ya muchos conocemos: a finales del siglo XIX, un científico inventa una máquina que le permite viajar a través del tiempo. Dispuesto a sondear los límites del futuro, alcanza un remoto año 802.701, donde la Humanidad ha evolucionado en dos especies diferentes; los Eloi, dóciles y ociosos, casi niños, y los Morlocks, criaturas caníbales de los subterráneos. En 2002 hubo otra adaptación moderna de “La máquina del tiempo“, pero ésta es mejor.


Saga Regreso al futuro (1985-1990)
Podría mencionar “Terminator” o “El planeta de los simios”, pero para mí la mejor saga sobre viajes en el tiempo siempre será “Regreso al futuro”. Icónica, innovadora, graciosa, inmensa, maravillosa… está repleta de frases, personajes, ideas y conceptos que han pasado a la historia como su máquina del tiempo: Un Delorean que funciona gracias al “Condensador de Fluzo”. Esta es sin duda la referencia global más extendida y compartida en nuestro siglo sobre viajes en el tiempo. Primera parte soberbia, con una continuación no tan brillante, pero muy correcta en su análisis de los cambios de la línea temporal (mítico almanaque deportivo) y una tercera más floja que simplemente ofrece un cambio de escenario y la posibilidad de contar una historia del oeste con protagonistas del presente. Y por supuesto dos de los personajes más emblemáticos del cine, el científico Doc (Christopher Lloyd) y el muchacho Marty McFly (Michael J. Fox). Un hito del mágico cine de los ochenta.


Atrapado en el tiempo (1993)
Phil Connors (Bill Murray en estado de gracia), un arrogante hombre del tiempo, se encuentra, sin saber por qué, reviviendo una y otra vez el mismo día de su vida, sin que nadie más lo note y sin que pueda hacer nada para escaparse, ni tan siquiera morir. Dirigida por Harold Ramis (uno de los Cazafantasmas con cameo en la película) es divertida, simpática, romántica, moralista, obra maestra inigualable. En la película están representados 38 días, el director calculó que entre tiempo perdido y redención final –aprender a tocar el piano, francés, hacer estatuas de hielo, memorizar todos los sucesos del pueblo, etcétera- el bucle duró más de treinta años.
Un corto de 1990 llamado 12:01 PM se considera como predecesor, así como la versión en largometraje del mismo título, de 1993.


12 monos  (1995)
Otra de los grandes hitos del cine de los viajes en el tiempo. Basada en el mediometraje francés “La Jetée”, de 1962, “12 monos” nos sitúa en un futuro año 2035 en donde un virus asesino ha matado a millones de personas en todo el mundo, y donde las que sobreviven se esconden en comunidades subterráneas. James Cole (Bruce Willis) se presenta voluntario para viajar al pasado y conseguir una muestra del virus con el que elaborar un antídoto. Durante su viaje una bella psiquiatra y un enfermo mental llamado Jeffrey Goines le ayudarán a encontrar al legendario grupo conocido como “Ejército de los 12 monos”, con el que se vincula al comienzo del virus. Brad Pitt consiguió una nominación al Óscar


Donnie Darko (2001)
Donnie Darko” es una compleja, extraña, intelectual y excepcional película independiente que si bien no supuso un éxito en taquilla, sí lo fue después, convirtiéndose en una pequeña película de culto. Aquí, la paradoja de los viajes en el tiempo se escenifica en el personaje del adolescente Donnie, a quien un conejo de tamaño humano y aspecto demoníaco llamado Frank salva de la muerte y le avisa de que el mundo va a acabarse, exactamente, en 28 días, 6 horas, 42 minutos y 12 segundos. Comienza entonces una cadena de eventos espacio-temporales que llevarán a una paradoja final algo compleja en su ejecución. La versión del director es mucho más clara en sus incógnitas, cualquiera de las dos tiene una banda sonora excepcional. El director no ha vuelto a repetir su epifanía. Nunca veáis la segunda parte.


El efecto mariposa  (2004)
La conocida como teoría del efecto mariposa tiene su origen en los estudios sobre variabilidad ambiental que desarrolló el meteorólogo Edward Lorenz, quien en 1960 llegó a la conclusión de que era imposible encontrar una ecuación que pudiera predecir el clima con total seguridad debido a la existencia de innumerables variables. Más adelante serían los teóricos del caos y demás frikis los que la adaptaran a otros ámbitos, como el de los viajes en el tiempo. Por ejemplo, fue James Gleick quien, en 1988, publicó "Caos, la creación de una ciencia", donde se encuentra la tan recurrida cita que dice: "Si agita hoy, con su aleteo, el aire en Pekín, una mariposa puede modificar los sistemas climáticos de Nueva York el mes que viene".

Supuso el mejor papel de Ashton Kutcher y la película más lograda de toda su filmografía –permitidme el sarcasmo. Kutcher interpreta a un joven que trata de superar los sucesos traumáticos de su vida y que acabará descubriendo un método para volver al pasado, ocupar su cuerpo de niño y cambiar toda su vida. Pronto descubrirá que cada pequeño cambio en su historia tendrá complicadas e inesperadas consecuencias en el futuro. Interesante y amena, esta película es de las pocas que nos plantean que el método de viaje en el tiempo es una capacitación genética. Como en Frequency y en Looper, los cambios en la historia provocan nuevos recuerdos en el crononauta, que se solapan con los que ya tenía. Hubo dos partes más, pero son basura.

Como detalle adicional hay tres finales alternativos SPOILER SPOILER. En el original Kayleigh y Evan se cruzan en la calle, cada uno ha llevado su vida sin llegar a conocerse, se giran un segundo como si se reconocieran pero al final cada uno sigue su camino. En el primer final alternativo la escena es igual a la original, pero en vez de seguir cada uno su camino, Evan la sigue. El segundo que puede considerarse como final feliz, donde, tras cruzarse, se dan vuelta a la vez y empiezan a hablar. Y por último, el más interesante. Evan, en lugar de ver el video de la fiesta cuando eran chicos, ve un video casero de su nacimiento, vuelve en el tiempo hacia un momento antes de que su madre dé a luz y, siendo el feto, se ahorca con el cordón umbilical.


Los cronocrímenes  (2007)
Un hombre descubre a través de sus prismáticos a una preciosa joven e intenta encontrarla en la profundidad del bosque. De repente, un individuo armado con unas tijeras y la cara vendada lo ataca por la espalda, a pesar de lo cual consigue huir y llega a un laboratorio científico situado en mitad del bosque. Buen cine español y ópera prima del siempre sorprendente Nacho Vigalondo. Pocas películas de este particular género han supuesto una explicación tan clara de la paradoja de los viajes en el tiempo y el principio de autoconsistencia de Novikov que consiste en afirmar que si un evento existiese y provocase una paradoja, o cualquier cambio al pasado que la provoque, entonces la probabilidad de ese evento es cero. Por lo tanto el pasado nunca puede cambiarse, solo revisitarse.


Más allá del tiempo   (2009)
Adaptación de la novela “La mujer del viajero en el tiempo” que, como “En algún lugar del tiempo”, es una historia de amor con los viajes en el tiempo como telón de fondo. Clare (Rachel McAdams) ha estado siempre enamorada de Henry (Eric Bana), un bibliotecario de Chicago. Está convencida de que están destinados a vivir juntos, aunque no sepa cuándo tendrán que volver a separarse: Henry es un viajero del tiempo, con una rara anomalía genética que lo condena a vivir su vida en una escala de tiempo cambiante, avanzando y retrocediendo a través de los años sin ningún control. A pesar de que los viajes de Henry son tan imprevisibles que Clare nunca sabe cuándo volverán a verse, intenta desesperadamente adaptarse a esa vida, pues lo que sí sabe es que no podría vivir sin Henry

El libro es difícil de adaptar, hubiera sido necesario mucho más metraje y presupuesto, faltan las partes más sombrías y desquiciantes de la parte final y seguramente si no has leído el libro te parecerá que hay demasiadas elipsis y pocas explicaciones. Pero aun así es una adaptación fiel, cuidada y emotiva. Ante la duda comprad el libro.


Preguntas frecuentes sobre viajes en el tiempo   (2009)
Película gamberra sobre tres amigos nerds que se ven inmersos, sin pretenderlo, en un viaje en el tiempo. Charlas frikis con bajo presupuesto en un bar como único escenario. Acercamiento cariñoso y divertido al género, a sus tópicos y grandezas, con unos personajes carismáticos a los que se toma aprecio, y con un epílogo -en una referencia clara a la preparación de la segunda parte de ‘Regreso al futuro’- con The Final Countdown de fondo tan cutre que al final queda perfecto. Nada que haya que tomar en serio, pero si sois –o erais- fans de la serie “Doctor Who” os encantará.



Predestination    (2014)
Un agente especial (Ethan Hawke) de un departamento secreto del gobierno, una agencia creada en los años 80 que permite realizar viajes en el tiempo, tendrá que realizar una compleja serie de "saltos" hacia atrás en el tiempo con el fin de detener al conocido como "el terrorista fallido" (The Fizzle Bomber), un individuo que está poniendo bombas por todo el país con miles de víctimas. En uno de sus viajes a los 70, el agente, que trabaja encubierto como camarero de un bar, conoce a un hombre que le narra una historia extraordinaria...

Basándose en un cuento corto del gran Robert A. Heinlein - "All you zombies"- los hermanos Spierig construyen un película fantástica en lo visual, intrigante y endiabladamente entretenida, en la que los protagonistas están francamente bien. Quizás no la pude disfrutar tanto por haber leído el relato hace ya tiempo, y quizás por el doblaje que estropea un poco el leitmotiv argumental, pero sin duda una de las imprescindibles de los últimos años. Y Ethan Hawke impresionante.


Al filo del mañana   (2014)
Al Filo del Mañana está basada en la novela juvenil “Todo lo que necesitas es matar” escrita por Hiroshi Sakurazaka e ilustrada por Yoshitoshi Abe. Tras su publicación en 2004, el libro tuvo un enorme éxito. Fue traducido al inglés, e incluso ha dado lugar a una adaptación al manga, con guion de Ryōsuke Takeuchi y dibujo de Takeshi Obata. 
Después de la nota pedante vayamos a la película: es una versión actualizada en clave de ciencia ficción e invasión extraterrestre –Starship Troopers- de “Atrapado en el tiempo” con una de las mejores interpretaciones de Tom Cruise –Minority Report, La Guerra de los mundos, Oblivion-, con un personaje cobarde e inútil transformado en la última esperanza de la humanidad (se nota la base manga). Podríamos decir que estamos ante uno de los pocos blockbuster inteligentes que salieron el año pasado. Tiene un guion inteligente y entretenido, humor negro, mechas al estilo Final Fantasy, un poco de Matrix, un arranque insuperable y además el running gag –chiste recurrente- más fúnebre y efectivo que jamás se ha llevado a la pantalla: Tom Cruise muriendo continuamente xD Disfrutable.


Project Almanac   (2014)
Project Almanac es  una película de adolescentes de formato found footage. Y hasta ahí bien. El problema –como en Looper- es que las paradojas se acumulan y acaban estropeando un poco la película. Puedes evitar esto de dos formas: o bien simplificas la trama de viajes en el tiempo a un par de anécdotas sencillas y concretas al estilo “Terminator” (1984) o puedes teorizar sobre sus complejas implicaciones hasta las últimas consecuencias “Primer” (2004). De todas formas este formato da buenas películas –ahí tenemos Chronicle (2012) y las excelentes V/H/S (2012)  y V/H/S/2 (2013)- por lo que al final se gana su lugar en esta lista.

viernes, 16 de octubre de 2015

La enfermedad anida en nuestros espejos. Feminazis.

Ayer me preguntaron en otra red social que me parecía lo que había sucedido con Irene X, al parecer osó decir que no le gustaba el feminismo actual y un grupo de feminazis la lincharon por las redes sociales y además le enviaron más de cincuenta mensajes con amenazas e insultos por mail. Ella al final se defendió con un vídeo, que es el que añado a la entrada.



Así que como excusa y justo antes de irme a trabajar expongo un poco mi opinión sobre esta cuestión. El feminismo es un humanismo que defiende la igualdad entre hombres y mujeres. Bien. Digamos que hay algunas mujeres que quieren acelerar el proceso, visibilizar los micromachismos en el lenguaje y en el comportamiento habitual, quieren que haya más ayudas a las víctimas de violencia machista, quieren salir a la calle, manifestarse por la paridad, denunciar la opresión del patriarcado en contextos específicos. Bien. Adelante.
El problema son las feminazis o hembristas. Para ellas todo aquel que discrepe con sus principios forma parte del patriarcado. No sólo los hombres, las mujeres que se opongan a lo que “su” feminismo radical considera justo, como la custodia monoparental impuesta de la mujer, también forman parte del patriarcado opresor, aunque como víctimas lobotomizadas de la sociedad machista.
Utilizan consignas como “machete al machito”, “ante la duda, tú la viuda”, o expresiones como “machirulo”. Exageran las cuestiones hasta criminalizar el piropo y elevarlo al estatus de agresión sexual, frivolizando el verdadero acoso sexual que sufren muchas. Argumentos de incitación al odio, revanchismo y segregación de género. La mujer contra el hombre. El hombre no puede ser feminista ni apoyar su causa porque no tiene coño. El hombre es un potencial maltratador.

Y luego es imposible debatir con ellas de forma normal, enseguida se ponen agresivas, te insultan o directamente intentan acosarte y hundirte vía redes sociales –ejemplo Irene-x, de ahí el vídeo en cuestión. Eluden informaciones como que en España, el terrible opresor patriarcal, es el país europeo que más favorece a la mujer en los divorcios en detrimento de los hombres de toda Europa, que diez hombres fueron asesinados también por sus parejas en 2014, que desde 2006 se han suicidado 630 hombres que lo perdieron todo en sus procesos de divorcio, que existen también falsas denuncias, delitos de agresiones por parte de parejas (o exparejas) femeninas. Naturalmente los casos inversos son mucho más numerosos, pero no estamos hablando de “casos aislados”, la mezquindad humana afecta a ambos géneros.

Sigo a varias por mis redes sociales, pero ya no gasto mi tiempo en discutir con ellas. Es cierto que muchas de ellas creen en el feminismo y simplemente se dejan llevar por la vehemencia y la necesidad de cambiar situaciones que por experiencias cercanas les parecen demasiado injustas. Pero hay otras que directamente utilizan el feminismo como excusa para sublimar su odio hacia los hombres. Y eso me parece injustificable, y de hecho las convierte en el principal escollo para que exista un feminismo renovador. Y por descontado, cada vez que veo un linchamiento de este tipo –y os aseguro que en sus círculos es habitual- me produzcan mucho asco. Por todo ello el término “feminazi” me parece muy adecuado, me da igual que el término fuera inventado por alguien de extrema derecha estadounidense porque eso sería caer en la falacia ad hominen de atacar a la persona que argumenta y no al argumento en sí. O chorradas básicas como que el hembrismo no existe porque existe el machismo, ¿WTF?

En resumen, que me tengo que largar al trabajo: sois un cáncer y vuestra sola existencia desprestigia todo el feminismo.

El dolor es un hábito, un hogar, un espejo desnudo, un amor políglota, cruel, sucio, que es ancla y exilio, intensidad y caos, de rodillas, anclado a mi mente, lujuria, amor, bilis blanca bajando por tu garganta. Estoy borracho y pienso en el suicidio.

Antes pensaba que escribir sobre metaliteratura era una idiotez, una nadería fútil, a fin de cuentas, ¿para qué explicar cómo escribir si la única manera de hacerlo es a través del propio acto en sí? Pero luego leí “Mientras escribo” de Stephen King y “El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco” de Charles Bukowski donde hablaban del proceso creativo, qué les impulsa a escribir, sus consejos, sus liturgias, y me pareció muy interesante. Así como el concepto que desarrolla Barry Miles en la biografía de Bukowski sobre el flâneur, el observador entre la multitud que aprovecha las horas muertas para invertirlas luego en la página en blanco.

De hecho a veces he tenido ganas de relacionarme con la fauna literaria que existe en Madrid y preguntarles, ¿tú que necesitas, qué haces para escribir, de dónde sacas la inspiración, consideras necesario escribir todos los días o prefieres hacerlo de forma anárquica, según aparezca la musa y tengas tiempo, prefiere publicar todo o estás esperando a confeccionar el libro definitivo? Aunque también es cierto que la mayoría de lo que se publica no me gusta demasiado. Y quizás sus consejos ni siquiera valen para sí mismos. Aunque la idea del escritor solitario y autosuficiente puede llegar a ser deficitaria, también es necesaria esa soledad para proteger tu propio estilo.


Con la prosa es sencillo mejorar, es cuestión de práctica y leer mucho. Pero la calidad poética es más ambigua: o resultas demasiado pedante y oscurantista, o caes en lugares y temas comunes. Es difícil encontrar alguien que destaque y haga algo diferente. Y lo digo desde la experiencia como lector que lee una media de cien libros al año. Quizás el problema es la trampa de la prosa poética, Twitter como lugar de vómitos y consoladores dobles bien lubricados por las babas de los fans. Y es cierto que gracias a las redes sociales podemos afirmar que escribimos todos los días, pero es un atajo que te impide dedicarte seriamente a ello. Este fin de semana me leeré el nuevo de Irene X y despotricaré después, hay que revocarse en el fango de vez en cuando.

No hay trucos, si quieres encontrar la inspiración debes subvertir las horas deficitarias, alimentar la mente el resto del tiempo libre con nuevas lecturas, conversaciones, música, películas, indignación política… lo que sea que active tu interés. Llegará un momento en que la terapia autobiográfica sea aburrida, tendrás que mirar al exterior. Pero hay que tener tiempo libre, la pasión no basta, ese viejo mito de Bukowski escribiendo después de pasar diez horas en la fábrica, con resaca y hambre, pero sin parar de escribir, ¿nos lo podemos creer? ¿Siempre era así?

Otra cosa. En el libro de Stephen King él habla de su mujer, Tabitha Spruce, como la mejor y primera crítica literaria. La notoriedad en internet es básicamente proselitismo, redes sociales que se basan en me gustan, números y seguidores. Cualquier mierda que sueltes a la red con tiempo y constancia puede crear un círculo de groupies que defiendan tu figura, tu obra, tu etiqueta y tus ideas con un fanatismo absurdo. Supongo que el motivo es que todo el mundo tiene la necesidad de reafirmar su propia personalidad e ideas formando parte de un grupo grande y destacado, o de un grupo minoritario y elitista. En cualquier caso lo que quiero decir es que tener un círculo de seguidores no implica necesariamente que lo que escribas sea decente, de hecho normalmente suele ser al revés. Por eso necesitamos a alguien cercano, un amigo cínico, un familiar visceralmente sincero, alguien que diga cuando sea necesario: “esto es una jodida mierda” Quizás en plan más constructivo, pero esa es la idea, no hay nada peor que convertirte en un cabrón arrogante cuya única meta es encenagar el catálogo editorial y por osmosis el criterio artístico de miles de personas.

Además, el escritor juega con una ventaja con respecto a otras actividades: tiene mucho margen de mejora, puede escribir durante toda su vida. Y cincuenta años de disciplina, lecturas y amigos sinceros puede que no te conviertan en Rimbaud, pero te aseguro que podrás escribir una decente autobiografía. Quizás sea una herejía lo que voy a decir, pero no creo que Bukowski tuviera mucho talento, más bien estaba obsesionado con escribir, y quizás la bebida y su misantropía le ayudaron a conseguir la soledad necesaria para mejorar y mantener su estilo propio durante toda su carrera literaria. Una de las cosas más divertidas de escribir es que siempre tienes una segunda oportunidad, siempre puedes mejorar el texto, reinterpretarlo. Sacar un libro. Dos. Tres. Diez. Cien. Bukowski fue el héroe de su propia mierda hasta los setenta y cuatro años.

Pero al final lo más importante, aparte de consejos, liturgias, talleres literarios o disciplinas sociales, es la pasión, es disfrutar, necesitar, obsesionarte con ello. Y qué difícil es a veces sacrificar el tiempo, substraerte de la inercia monetizadora, y simplemente disfrutar del hecho en sí de crear, de plasmar pensamientos, de ordenar el caos interior y provocar empatía o emoción al otro lado de la pantalla. Quizás ha quedado muy cursi. Apliquemos por tanto la metáfora de la masturbación: el escritor es Narciso –mitología griega- y el público impide que se ahogue en el mar de su propio reflejo. La notoriedad es importante, los anhelos de éxito y reconocimiento, pero tiene que existir un equilibro entre el outsider que tiene un blog privado o escribe en libretas que no dejar leer a nadie, y el poeta que tiene cinco mil amigos en Facebook y pasa más tiempo en eventos jam sessions de poesía que escribiendo cosas nuevas.

Pero no me hagáis caso: me gusta divagar cuando estoy borracho y mi vida se perfila como un embarcación de cadáveres en medio del mar.