miércoles, 27 de marzo de 2013

Dame tus imperfecciones, con ellas me conformo.

No sé si sé volar…

Nunca me había gustado. Lo había hecho alguna vez, por obligación, sin disfrutar lo más mínimo, sin desearlo en absoluto…
Hasta él. ¿Por qué coño con él sí? No lo entiendo. Odio no entender. La primera vez me pilló por sorpresa. Estaba encima de mí. La metía y cuando parecía que estaba a punto de sacarla completamente, de abandonarme, embestía furioso. El sexo así tiene algo que el tierno no tiene. ¿Cómo podía no echar de menos la ternura? “Pregúntame lo que quiero” “Te jodes, hoy mando yo”

¿Y por qué me gusta? ¿Por qué ese “te jodes” me hace sentir perra en celo, por qué me inunda así? Creo que me estoy volviendo loca.
De repente no sé bien cómo llegó a mi boca y empezó a follármela. Sin pedir permiso, sin preguntar. Mis flujos llenando mi boca, mezclados con los suyos. Sube el ritmo, ahógame, quiero morir asfixiada.

Aprenderás a hacerlo. Y sonaba a promesa, a sesiones eternas de sexo, a ti aprendiendo de memoria los lunares de mi espalda hasta que sean tu guía, tu mapa celestial en las noches oscuras. Sonaba a mí suplicando que me folles también el culo, mientras tus dedos buscan en mi coño la felicidad.

Suena a caricias, a mordiscos. Suena a mi pelo acariciándote las caderas mientras subo y bajo rítmicamente, mientras mis labios te envuelven y mi lengua te saborea.
Enséñame. Hazme hacer horas extras. Se mi dueño. Fóllame hasta que tu polla no conozca otro hogar que mi boca. Hasta que encuentres el amor en el fondo de mi garganta, hasta que mi lengua sea la única caricia que desees.
Mi dueño… ¿O no?

The end by Kings of Leon on Grooveshark

martes, 26 de marzo de 2013

Desprendes un carisma poco usual, supongo que es por tu métrica de trapecio. Y porque tienes pinta de follar bien, claro.

Quizás seamos (en)seres sin misterio
diluyéndonos en una celda de publicidad
como el sonido de un tractor en el cementerio.
La lluvia continúa cayendo, danza existencial delicada y ajena
enjambre de emociones escarificadas.
Necesito sobrevivir a los imponderables una noche más
enciendo una cerilla y la luna se vuelve verde absenta.


Eres mi nueva sumisa: charlas viciosas, sentimientos como sutiles dédalos sin salida, faldas sin ropa interior que esconden el secreto del eterno retorno, carnicería de rojos sobre una piel demasiado blanca todavía. Bésame con tu carmín extenuado, despellejemos tu ropa por el suelo, huyamos juntos: ¿sabes volar?

La noche estalla, tu pelo juega sobre mi vientre desnudo mientras rodeas el glande con tu lengua y te la metes en la boca cerrando los labios despacio, muy despacio. Arqueo el cuello para poder disfrutar del espectáculo: tu cabeza meciéndose sobre mí, tus labios llegando a la base de mi polla, atravesándote. Siento las contracciones de tu garganta en pequeñas ondas de placer y calor. Tu dedo ensalivado provoca primero la sorpresa y luego el placer incólume. Aumentas el ritmo más y más, me miras excitada. Hay una certeza de amor en tus ojos, de juego peligroso.

Cuando estoy a punto de correrme me empujas y te pones sobre mí, derramándote sobre mí boca. Te fusilo con mi aliento de mármol, mi lengua te embiste mientras masturbo en círculos tu clítoris con el pulgar. Orgasmo casi simultáneo, perverso en su sencillez, mi nombre muere en tus labios. Te echas a mi lado, nos besamos, flujos en armonía. Sigues caliente, yo también, pero ahora necesito una copa.

Te observo de pie como ronroneas impaciente. Hay una coreografía vital de quietismo en morse en esa mirada febril que me dedicas. Me sorprende tu sola presencia. Estoy acostumbrado a mujeres cobardes, impotentes más allá de una pantalla y un teclado, jodidas musas que al final acaban con un gañan sin imaginación. Pobres ingenuas, ¿creen de verdad que encontrarán a un amante que las folle alternando ternura y dureza visceral? Espero que no terminen mirando la lámpara del techo esperando que todo acabe rápido, porque será entonces cuando no podrán evitar recordar que había alguien que solo con su voz y las palabras adecuadas las llevaba al orgasmo en pocos minutos. Así son las decisiones. La jodida vida siempre nos ladra en los tobillos para recordarnos nuestra resaca de idioteces.

Me pongo un condón, me siento extrañamente feliz. Espero que ninguno de los dos estropee algo tan bonito enamorándose.

Point mort by Yann Tiersen on Grooveshark

domingo, 24 de marzo de 2013

Interludio de ficción.

Proust y el tiempo perdido. Y piensas, ¿para qué, de qué sirve? De nada, al final de nada. La vida real no se ajusta a tus deseos, sigue sin vacilaciones a pesar de las decepciones, de esas hondas decepciones que te llevas con las personas. Y el dolor es vulgar porque se repite en todas esas pútridas historias que nos rodean, y además sabes que la primera persona del singular suele ser la más decepcionante. Y no sucede nada relevante, solo esa pequeña fisura entre lo que te gustaría contar y lo que puedes escribir.

A fin de cuentas todos siguen adelante, somos muescas, trofeos llenos de polvo, sabanas sucias, frías ya, sin pasión, olvidadas; atrás quedan las palabras, los sentimientos, las noches llenas de biografías extraviadas, de roles obscenos, de promesas, planes, del bello accidente en el que apretabas con tu sonrisa el acelerador porque creías que era real y merecía la pena. Atrás quedan los puntos suspensivos, las ciclotimias, las caricias a una muñeca rota, atrás quedan las entradas efusivas donde realmente existía el pálpito, donde la vulgaridad no era una opción.

Porque ese es el problema: nos desligamos de esa parte de la literatura que todos atesoramos desde pequeños, mutilamos nuestra épica y nos convertimos en algo ordinario. Algunos se engañan, creen que siguen adelante cuando lo único que hacen es caminar en círculos sin luchar, no se atreven a mirar atrás y enfrentarse a todo lo que están perdiendo. Tampoco saben elegir las palabras, ya no, se queda todo en una sinfonía de silencios, de estupideces, de meteduras de pata en las cuales la crueldad solo es una ventana abierta que se han dejado olvidada por error.

No importa, como decía, ¿de qué sirve todo esto?

Lights by Archive on Grooveshark

viernes, 22 de marzo de 2013

El estruendo mudo de tu clítoris follándose mis dedos.

A veces mi realidad es una puta pagada con tinta
una soledad en círculos siempre gastados por el mismo lado
cocodrilos de sonrisa aviesa que observan
como si fuera el beso de Klimt
el dibujo abstracto que han dejado los sesos de Hemingway
en mi pared
un reloj cuyas agujas se mueven
como arañazos catalépticos en un ataúd.

Subo la música, cierro los ojos
mi cerebro lisérgico ansioso de entropía
escribe un poema en morse 
sobre un coño repleto de efímeros
enamorado de sí mismo.

Suenan las alarmas 
en el lado equivocado de mi cerebro
quemo todos mis libros
doy de comer a las palomas en el psiquiátrico
corro con los cordones desatados en el cementerio
recorro de noche los bares
uno, dos, tres, quinientos
todos llenos de crisis existenciales
de genios desconocidos a perpetuidad
con el rostro ahíto de melancolía
abandonados como yo
dándote la razón también en eso.

Abro los ojos
a la danza esquizofrénica
de un cenicero lleno de colillas encendidas       
[no fumo]
en una habitación sin luz.

Me posee –insisto- 
una soledad demasiado concurrida por tus nostalgias
por la homilía de tus abrazos
la zozobra de tus caricias
la llama de tus labios
por el deseo de entrar en tus ojos
desnudarte lentamente
desvalijar tu cuerpo sin grumos literarios
inmolarme en tu boca
tus labios
tus pestañas
y convertir esta noche            
[todas las noches]
en parpadeos sin memoria.

Quiero follarte hasta que recites mi nombre en sueños
hasta que mi semen sea el único alimento que necesite tu estómago
quiero follarte hasta que esté tatuado a tu piel
hasta infectarte
quiero maquillar tu clítoris con el carmín de mi saliva
olas de mar penetrando tu orilla.

Quiero follarte hasta que dependas de mí
hasta que solo sepas reconocer tu cuerpo cuando mis manos lo recorran
quiero follarte hasta que me vendas tu ego con un beso de puntillas
hasta que me ofrezcas tus flujos
para dibujar sobre tu carne arabescos de placer.

Me corro con una mezcla de felicidad
fundido en negro
y sensación de vacío
me corro sobre tu abandono
naufragando
con mis dedos manchados de deseo
y de fláccida esperanza.

Pero, ¡oh, querida musa!
no tuerzas el gesto
a fin de cuentas
es una forma
como otra cualquiera
de tentar
al presente.

The Darkest Star by Depeche Mode on Grooveshark

miércoles, 20 de marzo de 2013

Versión 2.0

Esta noche el Poeta se siente solo, sin pasión por las palabras. Sube y baja la botella por su vertedero anímico mientras piensa con nostalgia en lencería roja y desahucios de amor. La ciudad, desierto de cemento y ladrillo, da un respiro: aún faltan horas para que amanezca. Capas de polvo sostenidas solo por el ruido lejano de algún coche. Brinda de nuevo auspiciado por la música que palpita en sus venas, por las conexiones que permiten estas palabras, por el vaticinio, el desconcierto, por la búsqueda de ese algo indescifrable. Los demás piensan que es un misántropo, pero solo es débil, frágil en sus sentimientos, aún no ha dado la orden de disparar sobre sus sueños, estúpidos idealismos, no mira al cielo buscando explicaciones, solo a los espejos.

Cada noche reúne algo de valor, utiliza la navaja y se despedaza el pecho. Saca su corazón y lo mira fijamente. Lo muerde para sentir ese dolor inaudible más cercano, menos alienado por el tópico. Y luego utiliza la sangre que sigue bombeando para escribir. Pero no consigue expresar nunca lo que quiere, no hay alma, está cerca, rozando esa sensualidad que siente, pero no llega a convertirla en palabras, solo es una marisma abandonada. Cuando el fracaso es inapelable lo vuelve a coser en su interior, un interior cada vez más grande y polvoriento.

Pero esta noche es distinta, la musa aparece con los pies desnudos manchados de sangre. Su piel es sueño, su cuerpo es música sinfónica sinestésica de belleza inexplicable. El Poeta moja la pluma en sus huellas sobre el papel y deja que una oración de lascivia devore su cordura. Los versos resbalan como un disparo a bocajarro, la ata a la cama con metáforas de deseo febril y la posee con violencia, con ansias de redención y accidente de tráfico.

En la ciudad los versos del Poeta provocan una bendita locura: estalla el caos, todo arde, las parejas fornican sin miramientos, quienes viven solos salen a la calle desnudos y se ofrecen enhiestos, o se tumban con las piernas abiertas esperando el placer anónimo. No hay pudor, las calles emanan un fuerte olor a semen caliente, sudor y sexo. Todos brindan por la muerte de los viejos dioses, todos aceptan su bisexualidad, reciben y dan placer, hay una risa libertaria que pudre convencionalismos, la histeria es colectiva, los cuerpos desgastados por el delirio furioso, las mentes roncas por el hambre voraz de contacto.

Pero solo dura esa noche, el amor de la musa queda saciado, derretido por la primera luz del alba. Después solo queda una veleidad maniática y soberbia, una pura contradicción de frígida esencia. El poeta escribe sin descanso, intenta conmoverla de nuevo, pero es inútil: su corazón es un invierno emocional que ningún poema consigue incendiar.

Mientras, en la ciudad, todo ha vuelto a la normalidad, nadie habla de esa noche, todos restauran su rutina de sexo mecánico y aburrido, esa pátina de sordidez conservadora que hace que muchas mujeres finjan sus orgasmos o se aburran en la cama.

Pero el Poeta no puede olvidar, se siente desesperado, sabe que ha perdido algo importante. Por eso, unas semanas después, mientras observa la glacial mirada de su musa, se quita la camisa, se abre el pecho y saca su corazón de nuevo. Lo lleva a la cocina, lo cuece con su propia sangre y se lo sirve en un plato. Ella le observa con desconfianza, prueba un bocado, y luego, como en trance, lo devora totalmente.
Poco a poco va recobrando la luminosidad en la mirada, su piel vuelve a reflejar la luna menguante. Vuelve a ser ella.

Los ojos del Poeta se inundan de lágrimas al contemplarla, y antes de morir en sus brazos sonríe satisfecho: al fin ha conseguido expresar de forma tangible lo que sentía.

Break on Through (To the Other Side) [Live] by The Doors on Grooveshark

domingo, 17 de marzo de 2013

¿Prefieres hablar o follar?

Últimamente escribo con una fijación extraña
compulsiva
como si mi sombra fuera la de un muerto
en un oasis de papel
como si el quietismo y el sonido monótono de las agujas del reloj
hubieran conspirado para anular
el sonido de mi propia vida.

¿Existo? 

quizás solo soy carne envasada tropezando consigo misma
coleccionando cicatrices en algún lugar ajeno al amor
un crisol de remiendos
alguien que se cree decadente por escribir sobre ciertos temas
pero sin honestidad
como el revolucionario portando una camisa de Che Guevara
los fines de semana
pero que de lunes a viernes trabaja en Bankia
con la sonrisa del gusano.

No.

Soy real en esto, no existen decepciones
créeme
antes prefiero el corte vertical
la bañera supurando sangre
el gas acariciando mis pulmones antes de la explosión final       
                                                                                               [¿por qué?]
porque la vida en este momento
me sigue pareciendo un lapso extraño
entre el líquido amniótico
y la fosa común.

Hay quien dice
                                                        [gente sabia]
que hay que ensuciarse con ella
zambullirse en su fango
a pesar de lo efímero de todo
a pesar de sus labios leprosos
manchados de responsabilidad ciega.

Pero tengo un terrible dolor de muelas
                                                                  [es jodidamente cierto]
y he comprado dos botellas de vino
para aplacar mi infecto nihilismo radical e ignorante
y el puto dolor al que no estoy acostumbrado.

Y podría afeitarme, cortarme el pelo
comprar ropa interior nueva
quedar con alguna mujer guapa
que me enseñase a vivir.
Pero en vez de eso, con despuntes suicidas
sacrifico aquí mi palabra
como si fuéramos viejos amigos
como si quisierais besar mi fea herida
como si quisierais arrancar a mordiscos
la soledad de mi piel.

Pero tranquilos, no os impliquéis
nadie lo hace
nadie
todos son mentiras aprendidas
paredes pintadas de necesidad y veleidad.

Por eso abro la página de índole sexual
con vídeos violentos
duros, sórdidos
y durante una hora aniquilo mi sensibilidad

a fin de cuentas no soy un poeta
soy más bien
un gilipollas.

Y el teclado queda manchado con el maquillaje obsceno
de mi orgasmo
y chapoteo
con mis dedos largos de pianista
para intentar inmortalizar este placer
efímero
de mi decrepitud.

Pero no consigo saciarme.

El dolor vuelve en pequeñas oleadas
y os juro
que solo quiero olvidar
solo quiero que se acerque
la tormenta de sus ojos
y con un gran estruendo
lo borre todo
hasta que no quede nada
solo su figura
caminando sobre las aguas
como un ángel de luz
y muerte.

The National Anthem by Radiohead on Grooveshark

jueves, 14 de marzo de 2013

Hay momentos para recitar poesía y otros para boxear.

El contexto eras tú: vestido blanco y escotado, melena castaña, mirada color miel de orgasmo verde, labios entreabiertos, un aire frágil y ajeno a la vez. Sexo sobredimensionando una relación llena de contradicción y sin futuro, solo un T’estimo en un chat etéreo mientras el instante de zozobra pasea travieso e imberbe entre nosotros.

Pero a fin de cuentas no existe demasiada metafísica en el polvo de dos personas tan dañadas: polla y coño, poemas de vida, húmedos y ansiosos sexos transformando el ritmo monótono de su existencia en una indecorosa alegría libertaría de sodomización brutal. Entrega, como la poesía de tu mirada fija, como la pequeña capitulación de realidad que inicia tu mano recorriendo mi cara. Somos pequeñas dosis de litio en pleno parto amoroso: como una habitación acolchada donde eyacular mi ponzoña, como tu ansiedad sedimentada en mi amor capcioso.

Y sin embargo nos caló brevemente la felicidad, como esa primavera sutil de la flor que se abre bajo la lluvia.

(...)

La quería, así de simple, quería que viniera a mi casa, que ocupase mi cama, mi habitación, mi alma, mi polla con su boca, su coño y su culo, quería que se apropiara de mí, quería sentirme propiedad, quería que me leyera cuentos, todas esas fastuosas costumbres que tenemos los seres humanos cuando vivimos en pareja, toda esa soledad barrida con sutileza y sencillez, con la sombra de una presencia que se cree eterna y que dura lo mismo que la pasión de un día, de un amanecer, lo mismo que el abrazo de unos borrachos, que la fascinación de una canción, que la admiración cuando se pone a prueba. Yo quería todo eso porque soy idiota, porque mi ánimo suicida solo es cobardía, decepción, unos comics que leía de pequeño en los cuales la vida era sencilla, con perfectas reglas de uso.

Y ahí estaba yo mientras mi abuela psicótica decía que mi madre era una puta y no me afectaba. Y ahí estaba yo cuando durante cuatro años me insultaban en el colegio y no reaccionaba. Y ahí estaba yo cuando liberé mis venas, ensucié el baño de sangre y el grito histérico de mi madre se reflejaba en ella como algo banal, anecdótico. No, no, no, no. A fin de cuentas todos pendemos de un hilo muy fino. Desaparecer es como escupir al suelo y ver como se derrite nuestra humanidad poco a poco.

(...)

¿De qué hablar cuando has aniquilado la primera botella de vino y sabes que tienes público? Porque la desdichada conclusión lógica de semejante escenario es empujar tu ego estúpido a publicar cualquier cosa que tus dedos maniqueos y espurios elucubren, aunque luego invoques una penitencia cerril escondiéndolo tras otra entrada poética insustancial. Pero, ¿acaso importa, acaso nos conocemos para que me importe realmente vuestra opinión? No, nada, todo es insípido, tremendamente asqueroso e insustancial. Radiohead. Niño mimado.

Podría hablar de mi abuela psicótica. De mi madre inexistente. De mi padre muerto, porque quien no aparece, quien no te quiere ni se interesa por ti, deja de existir y muere. No conozco a ese miserable cabrón, ¿es duro? No, las preguntas se hacen ante un espejo. Existe un vacío. Una oportunidad perdida. Una zona muerta. Lo más cerca a un padre que tuve fue mi tío, y murió hace unos meses. Hacía más de diez años que no le veía. Hablé con él por teléfono un par de veces. Pero le despreciaba porque también tenía problemas psicológicos. Supongo que es hereditario. Durante mucho tiempo pensé que yo también estaba condenado a escuchar voces y ver “cosas”, pero no sucedió. Hubiera sido una buena excusa. Sólo heredé el orgullo y el alcoholismo. Pero me arrepiento. Me hubiera gustado hacerle algunas preguntas, saber más de él, de lo que había estado haciendo todo este tiempo. Dejar a un lado mis prejuicios estúpidos e ir a verle.

Cada día me cuesta más levantarme de la cama. Aspiro a una especie de epifanía sentimental, pero es un error, confundo vacío existencial con vacío emocional. De hecho el blog es un problema. Debería de sacudirme la resaca, el aturdimiento de la soledad, salir a la calle, quizás matricularme de nuevo en la universidad o trabajar en otra cosa. Pero no, no comienzo nada; algo anda mal en mi cabeza, debería ir a un psicólogo, debería castrarme o cortarme las venas de forma melodramática, debería lamer tus tacones, sacar mi enorme monstruo purpura y eyacular por quinta vez sobre la faz de esta fatídica noche, y así, de esa forma, conseguir que todo termine en un happy end, en un sarpullido de indigencia, en un fundido en negro con un pedazo de carne con forma humana dormitando a lo lejos.

A veces recuerdo a mi ex, ¿fui cruel con ella, despiadado, me la follé como un desalmado? Seguramente lo mejor que le ha podido suceder es que se haya alejado definitivamente de mí. Lo que me lleva a recordar a esa otra catalana. La quería, enamorado de esa pasión que tenía por la vida, fingiéndome un reflejo, un cuento. Me hacía sentir vivo, quizás por eso aún me cuesta hablar con ella.

Estoy al borde del abismo, un abismo con forma de pista de hielo en la cual nada tiene importancia, como si solo fuéramos pequeñas conversaciones que se gestan con el eco de la risa del almanaque a nuestras espaldas. Y no puedes evitar sentir que la oportunidad se pierde, como si fueras el espectador de una carrera amañada. Pero, ¿realmente quieres esa oportunidad? A veces no lo sé, se está tan bien aquí, es casi como volver a saborear el líquido amniótico, escondido, disfrutando del silencio artificial pero seguro del laboratorio, metáfora de los lugares comunes del capitalismo que evitan con el placer artificial del consumismo que cuestiones una felicidad ficticia y anoréxica.

 (...)

La filosofía de los blogs es bien sencilla: uno llega, escribe su mierda y luego alguien la olfatea. Hasta aquí todo bien. El problema es idealizar. Voy a contaros una historia. Cuando volví de Barcelona hace unos años, no sé exactamente cómo, recabé en un blog que me impactó sobremanera. De hecho me recuerdo recomendándolo a mis amigos porque era visceral, sorprendente, políticamente incorrecto, usando a la vez un lenguaje sórdido y excelso. Es cierto se repetía: sexo, sexo y más sexo, pero aun así me gustaba pasarme de vez en cuando, como una reverencia bienintencionada. Recuerdo un par de meses en los que escribió una saga cojonuda donde mezclaba fantasía con mapas del tesoro y una musa ninfómana; joder, era impresionante. Había talento, honestidad, soledad irredenta, daba la sensación de que escribía porque lo necesitaba, sin más. De pronto, sin ninguna explicación, cerró el blog. Me fastidió, pero al final consideré que era la mejor forma de desaparecer, una digna salida.

Mucha gente se queja de Bukowski, sus temas manidos: alcohol, putas, callejones, peleas, hipódromo, y al final de su vida: vejez, muerte y gatos. Pero nadie puede negar que fue un escritor honesto: escribía porque era su pasión, porque era lo que le definía y daba sentido a su vida. Nunca he admirado a nadie, nunca he tenido posters de cantantes o deportistas en mi habitación, he leído demasiadas biografías, soy demasiado ¿inteligente? ¿realista? No lo sé, pero lo que sí puedo afirmar rotundamente de Bukowski después de leer toda su obra publicada en España, y un par de biografías, es que siempre fue fiel a si mismo, a pesar incluso del éxito, y aunque no seas afín a su material, eso merece todo nuestro respeto.

Pero reconduzcamos el tema. En diciembre del 2010 comencé mi blog, y unos meses después, navegando de enlace en enlace, encontré un blog que albergaba unos textos excesivamente familiares. Un comentario, una respuesta: era el mismo autor. Me pareció increíble reencontrarlo. Decidí mandarle un correo, de hecho vivía en Madrid, podríamos quedar en algún momento.

Desgraciadamente la realidad siempre transpira el germen de la decepción. No voy a entrar en detalles, el resumen, forzando la elipsis, es haber descubierto detrás de la impostura a alguien despreciable, que siente un nulo respeto por sus textos y él mismo.

Bah, da igual. No es importante, ¿algo lo es? Todo es efímero y eterno a la vez, como las palabras, como las musas, como la vida. Fundido en negro. Brindis. Mañana será otra oportunidad para asfixiar al delirio y bendecir la racionalidad.
Solo espero que cuando os sintáis frustrados, incluso abandonados por mi silencio, recordéis esta entrada y entendáis que, en cierta forma, lo he hecho por vosotros.

Un cálido abrazo.

The End by The Doors on Grooveshark

lunes, 11 de marzo de 2013

Hace tiempo.

Me llamaste varías veces, a las ocho, las ocho y media, las nueve, las diez, las diez y media… habías llegado a la ciudad y tenías curiosidad por conocerte. Pero yo había iniciado mi clásico rito de autodestrucción de los viernes y tenía el móvil en silencio, debajo de alguna pila de ropa.

Seguiste llamándome, borracha, caliente, sexual, con la risa y el ruido de fondo de algún bar del extrarradio. Me llamaste tanto que acabé por darme cuenta, pero ya era demasiado tarde. Te enfadaste cuando te dije que era imposible que nos viéramos, demasiado desfase de ebriedades, no tenía ganas de vida social, timidez exacerbada, el fracaso supurando por las paredes, el asco, el miedo a joderla todavía más. En fin, la conversación fue desagradable, el típico colapso de decepción y odio, me dijiste que ya estabas acompañada, que no importaba demasiado, y me colgaste de mala manera.

Mierda, pensé, estaba muy bien antes de la llamada, feliz en mi inexistencia, el alcohol sanando, manteniéndome vivo, los muertos tocando sus pequeñas sinfonías de talento inusual, mañana ni siquiera tenía que madrugar… Pero no, la noche había perdido ritmo, tu voz me había despertado una extraña ansiedad de contacto humano.

Seguí bebiendo.

A las cuatro de la mañana, una botella después, me dejé dominar por el impulso: quería llamarte, convencerte de algo, ni siquiera sabía exactamente de qué, quizás estuviera relacionado con la orbita cementerio de mis pensamientos, quizás, siendo sincero, tenía más relación con la imagen de tu cuerpo oscilando sobre el mío. Quería tener una oportunidad de redención, a fin de cuentas yo era el único genio en la multitud, alguien impredecible, capaz de follarte con la violencia adecuada justo antes del gatillazo, capaz de hacerte reír como una loca antes de decepcionarte completamente, alguien, en suma, mucho más gilipollas que cualquiera del contubernio de gañanes que te rodeaba en este momento.

Te llamé. Y ahí estabas, al otro lado, totalmente borracha, la voz preñada de lujuria desencantada, buscando tabaco en la calle desierta, la ciudad rozándote con sus ojos húmedos. Me sentí atrapado de inmediato, todo rastro de raciocinio desapareció. Te dije que iría a salvarte ahora mismo. Te reíste, como una araña haciendo temblar su red, miraste a tu alrededor y me diste el nombre de la calle. Te grité como despedida que iba a inmolarme contra tu clítoris desdeñoso, que íbamos a joder en la misma calle, como perros en celo.

Veinte minutos después el taxi estacionó a un par de metros de ti. Antes de bajar observé tu perfil, saboreando el momento. Eras jodidamente guapa, mohín clásico de depredadora, cara de multiorgásmica, falda etérea, figura rotunda, pezones que desarmaban con su arrogancia, cuerpo de orgiástica belleza enhebrando el viento... 

Mierda, eras demasiado. Simplemente demasiado. Le dije al conductor que diera la vuelta. No había nada que hacer. 

Hace Tiempo (En Directo) by Héroes del Silencio on Grooveshark

domingo, 10 de marzo de 2013

Tres palabras desafían al poeta, se enfrenta a ellas con mucha cobardía, pero no sirve de mucho, todo queda en un sueño sin sueños.

Ahora, justo cuando ya te has ido, comprendo lo cerca que has estado de mí. Estoy de luto. La noche es madrugada inhóspita, la luna se encoge sin esperanza en la oscuridad. Todo gruñe, ladra, golpea. Los helicópteros de la policía, los borrachos ahí abajo, las estrellas muriendo milenios atrás pero titilando todavía sobre mí. Todo baila una danza macabra. Todo mi mundo te echa de menos. Tu cara, tu cuerpo, tus labios, tus ojos fulminantes, tus oquedades, incluso la crueldad de tus silencios y tus líneas de fuga.

Sí, aprovechamos nuestra oportunidad, hicimos explotar nuestro universo durante dos eternidades, pero el precio ha sido demasiado elevado, siento que nunca podré olvidar tus confidencias a media voz, la forma en que el perfume de tu cuerpo me atravesaba cuando empezabas a desnudarte, como gemías quedamente cuando te envolvía con mi cuerpo.

Recuerdo como te comía el coño, como pasaba mi lengua por tus labios y luego te besaba, tus flujos tenían un sabor delicioso cuando se mezclaban con tu saliva; te devoraba enfebrecido, ansioso, borracho, pero todavía capaz de ajustar palpitaciones y movimientos. Tu coño era perfecto, primero lo asediaba, acercándome lentamente, hasta que no podías más, me tirabas del pelo y me atrapabas entre tus piernas, era entonces cuando mi lengua te penetraba con dureza, cuando formaba un mar de saliva alrededor de tu clítoris. Pero sabía que eso no era suficiente, y mi pulgar se deslizaba por detrás y te sodomizaba con suavidad; no era necesario verbalizar, las respuestas las daba el cuerpo, el ballet no debía de ser interrumpido. Mis dedos eran poemas que te follaban, te inundaban, te completaban. Pero mi polla también quería algo de protagonismo, y entraba con dureza, lenta y profundamente, hasta que mis cojones golpeaban tu carne.

Golpes certeros, palabras más o menos inspiradas, todo se sumaba para buscar el orgasmo, para llegar a ese algo inaprensible que nos obligaba a abandonar la cornisa ficticia, a entrar de nuevo en el juego y resistir un poco más. Coreografía perfecta, respiraciones agitadas, entrando cada uno en el cuerpo del otro, desplazándonos por los límites más perturbadores, pero también más intrínsecamente placenteros. Sin pausas, solo tú y yo, no quedaban más victimas a nuestro alrededor. Sometimiento y dominación, liturgias atávicas olvidadas, intercambio de roles, sin ira o miedo, buscando que tu carne borrase la existencia de la mía, que todo se redujera a tu mirada penetrándome.

Pero todo eso sucedió hace ya demasiado tiempo -¿horas, semanas, meses?-, ahora estoy aquí, frente a esta pantalla aséptica, escribiendo -que en cierta forma es como llorar o gritar-, presa de un ataque de furia racional, pero también de melancolía. Escribo pensándote. Agonizando por lo que ha dejado de ser, invocándote desnudo, aterido, desde esta ciudad vulgar y sucia del extrarradio. Te escribo loco, borracho, homicida, con mis manos eyaculando tu recuerdo, ¿escuchas el eco que provoca al caer al suelo? No entiendo como has conseguido doblegar con tanta suavidad tu desvarío, como has podido arrebatarme ese pedazo de cariño que me habías regalado. ¿No lo entiendes todavía? Te quiero, mi querida y jodida puta, te necesito, te deseo. Aun subyaces en mí, con toda tu potencial trascendencia. Existíamos juntos. Ven. Bésame. Abrázame de nuevo. Vuelve con tus palabras. Trae de nuevo a mi vida tu soledad.

No envío el mail. Es demasiado impúdico. Absurdo. Incluso deshonesto. La quiero, ¿y? la poesía solo es real junto a la calidez de un abrazo. Estamos tan entusiasmados con las palabras que no nos percatamos que solo son pantallas, excusas; no importa el contexto o el escenario, si alguien te ama luchará contra sus miedos, no por una cuestión de carácter, sino por la inevitable manifestación de belleza química y locura estúpida que siempre provoca algo, aunque solo sea un mínimo gesto. Gestos. Lo demás son entelequias, fantasías, juegos sentimentales de segunda fila de personas que no saben o no quieren sentir, como predicadores que ensayan su proclama en una iglesia vacía.

Se escuchan sirenas, quizás sea una ambulancia, o la policía, Madrid es una ciudad domesticada, entregada de rodillas, llena de victimas. Cierro los ojos derrotado e intento dormir. Es demasiado tarde para todo lo demás.

Would? by Alice in Chains on Grooveshark

viernes, 8 de marzo de 2013

Hay mucho trabajo que hacer.

Esta noche no es distinta, un jueves/viernes de madrugada, demasiado borracho, demasiado honesto, demasiado jodido, demasiado, en definitiva, solo. Me imagino a los demás, con su cuerpo cubierto por las mantas, durmiendo, esperando la maldición del despertador, y yo aquí, esfumándome mientras la noche se mece lentamente entre la lluvia. Quizás sea la misantropía quien se encarama a mi espalda y me hace pensar que relacionarme con los demás supone un baño de realidad cortante. Quizás confunda contigo, mi querida desconocida, el vacío existencial con el vacío emocional, quizás me obsesiona la idea de follarte, de moldear tu carne con la caricia violenta...

Otro trago, la erección escorándose, siento que enloquezco, todo es efímero, ¿mañana? no importa, no quiero que me salves, los años de plenitud ya han sido devorados por los cuervos, solo te pido terminar la noche besándote antes de dar la orden de ejecución, pasar mi mano por tu culo de zorra antes de que dejes caer la guillotina, antes de que muerdas mi carótida y caiga desangrado a tus pies.

Pero entonces me abres la boca con tu lengua, me abrazas con violencia. Hace tiempo que no siento un beso tan nítido, es como si caminases por mi tumba. Caemos sobre la cama, tu sexo está vivo, palpita entre mis dedos, no hay guiones ni censuras, solo dientes afilados desgarrado carne al azar, dedos, manos tobillos, pezones, muslos, cuellos, todo el cuerpo anhelando la posesión atávica, el cara a cara con el misterio de la existencia, busco en tu coño el oxigeno que necesito para mantenerme vivo, diez surcos de sangre en mi espalda, mi polla estremeciéndose, quebrándose cuando la presionas en el límite exacto de amor/odio, tu coño fundiéndose en una espiral de ansiedad y melancolía. Me hundo en tu cuerpo húmedo, lluvioso, horadándote como si mis manos fueran raíces buscando el agua en tu suelo, en tu carne, en tu sangre, eterno vaivén con el péndulo de la muerte bajando sobre nosotros. Tu coño abierto es jodidamente acogedor, ya no se trata del viejo juego, estamos follando como si detrás del orgasmo se escondiera un turbio apocalipsis.

Hace frío, temblamos al borde de la convulsión, somos místicos en pleno viaje de peyote, iluminados, gurús, mártires con el placer infectado en sus ardientes estigmas, santas descubriendo la profundidad de su amor por dios a través de enormes cirios. Desaparecen los referentes, las habitaciones oscuras, las tardes deambulando sin rumbo, la soledad, el ostracismo, las voces; todo desparece. Jadeamos como animales, me dejo caer sobre ti, siento que te atravieso y a la vez me precipito en tu interior. El orgasmo llega, gritamos entre el éxtasis agónico, la asfixia, la ebriedad y el olvido, nuestra carne humea incandescente, se funde en un perfecto y jodido milagro, en un puto guiño a los dioses paganos, como una bomba atómica explotando en el desierto, como un bucle de infinita obscenidad.

Cuando despertamos, la civilización, tal y como la hemos conocido, ha desaparecido. Estamos solos. Nos miramos a los ojos: no nos preocupa demasiado. Volvemos a la cama. Hay mucho trabajo que hacer.

Emotional Winter by Anathema on Grooveshark

jueves, 7 de marzo de 2013

El polvo más triste de mi vida.

Que absurdo, todo iba bien, era tierno, quizás demasiado para el poco tiempo que llevábamos juntos, apenas una semana, me decía que nunca había sentido algo tan fuerte por nadie, ni siquiera con su pareja de toda la vida. Joder, que responsabilidad, y yo aquí, sin creer en nada, sin sentir más que una atracción. Me gusta, de acuerdo, pero de ahí a lo otro, pues no, ni siquiera le conozco todavía.

Por fin llega nuestra tercera cita, me besa, todo va perfecto, sigue tierno, acariciándome. Vamos a la cama, y ahí la cosa ya empieza a deshilacharse; hay torpeza en sus gestos, es incapaz de desabrocharme el sujetador, se tumba sobre mí, y empieza a trasegar. Arriba y abajo, arriba y abajo. Aquello que siempre me suena tan horrible, tan poco romántico, bombear, eso, nada más. Intento cambiar de postura, pero parece que le incomoda. Aquí estamos, con la luz apagada, ni siquiera me habla, ni me mira, ni nada, se limita a empujar, ¿acaso imagina que soy otra? ¿Está en un trance religioso que le impide dar placer? Me imagino como aquellas mujeres de generaciones atrás, castas, un agujero en las sabanas, camisón hasta los pies, ¿disfrutar? No, no, eso es pecado. Lo gracioso es que esto ni siquiera sería un pecadito, solo es un polvo largo, eterno.

Y encima esa música de mierda de fondo, alguien destrozando una canción de Metallica, luego un cantautor lleno de ripios. Tengo que lidiar con esto, la lámpara del techo es mona. Blanca, como de pétalos, muy de Ikea, me gustaría ir a Ikea; quizás al de Murcia, aunque me coja un poco lejos, así podría ir a ver a Carlos, que me diera en persona ese regalo de cumpleaños que siempre me dice por teléfono que me va a sorprender pero nunca quiere enviarme por correo. Sigo divagando, ¿por dónde iba? Ah, sí, el impertérrito sigue sudando sobre mí, ajeno al mundo real, sin ver que me estoy durmiendo.

Joder, que largo, ¿acabará de una puta vez? Intento moverme, girar, ponerme encima. No funciona, parece que se desinfla si le saco de su única posición. Voy a fingir un orgasmo, a ver si así acelero la cosa y acaba. Gemido, gemido, cierro los ojos, arqueamiento. Mierda, ¿se puede caer más bajo? Ni siquiera reacciona, él sigue ahí, con su taladro, enfocado en el trabajo, porque esto es como un trabajo, no puedo creer que pueda estar disfrutando, yo, desde luego, no lo hago.

Como odio a Carlos, coño. Le voy a mandar un mail de odio, por poner el listón ahí arriba, mientras yo sigo debajo del maratoniano este. Joder. No será romántico, ni me querrá, pero por lo menos es imaginativo. A ver, a ver, ¿acaba? No, mierda, falsa alarma, sigue. Imagino que estoy en la playa, una playa preciosa, las olas rozándome los pies, estoy caminando, me alejo, una ligera brisa… coño, no, las técnicas de relajación tampoco ayudan. Interfiere este capullo con su sube y baja monótono. Joder. Esta fuerte, pero solo la parte del pecho y los hombros, que absurdo, la parte de abajo se le olvidó trabajarla, tiene un culo de anciano. ¿Sigue? Espera, voy a salir de mis pensamientos… ah, sí, ahí sigue.

Mira que es mona la lámpara. Tengo que ir a comprar un regalo para Carmen, el domingo es su cumpleaños y no he preparado nada. Podría estar comprándolo ahora. Y también tengo que llamar a la del presupuesto de la escalera, sí, a ver si luego me acuerdo. Ay, espera, que acelera parece que gruñe ¡Sí, sí, por fin acaba! ¡Bien! Se acabó la tortura, espero que se largue, que no quiera hacer sobremesa. Se levanta y me mira ufano, hace un chascarrillo sobre que no sabía que era multiorgásmica, me quedo callada, no sé ni que decir. Que absurdo. Se mete en la ducha, me largo, necesito quitarme esta sensación. Joder, no estoy confundiendo el vacío sentimental con el vacío existencial, solo quería echar un polvo, un polvo con algo de imaginación, con esa pizca de violencia dosificada, caricias, besos, mordiscos, palabras, ¿pedía acaso algo tan jodidamente difícil?

Intento distraerme, leo el blog del decadente desde el móvil, poemas como charcos de gasolina, me gusta imaginarme desnuda, naufragando en ellos de espaldas, llevando solo mis tacones para que pueda empotrarme por detrás con comodidad. Mierda, me excitan más sus palabras que todo lo que ha sucedido allí arriba, ni siquiera he llegado a correrme. Me envía un whatsApp preguntándome donde estoy. Lo borro, maldita sea, tengo treinta y siete años y acabo de echar el polvo más triste de mi vida. Suelto una carcajada ante una frase tan melodramática. Coño, sí, eso es, hay que vivir la vida con humor, solo se trata de un poco de adultescencia sexual. Arranco el coche, a fin de cuentas -sonrío al pensarlo-, es imposible que el próximo sea peor.

Winter Kills by Yazoo on Grooveshark

miércoles, 6 de marzo de 2013

El vaho del sexo ajeno en un coche del extrarradio.

Tu amor tirita entre calambres, deshilachado,
huye del silencio, intenta no desaparecer
pero el chatarrero viene a recoger todas las palabras
que escribiste sobre mi mano.
                                     […]
Nidos de mar verde, ojos de trinchera
rotando el infinito de un poema sin inspiración, dormido de realidad
invierno de perplejidades, estantiguas y pozos sin cuerda
el viento se para y me observa
no quiere llevarse consigo mis palabras
esas que, como besos muertos sin dueño, sustituyen mi dolor.
                                     […]
Mientras la noche esculpe, derrama nuestros nombres
hacemos el amor en silencio, a trozos
rodeados de gas y ventanas cerradas
en un harén de nihilismo crispado.

Nos miramos al sexo, en vez de a los ojos
mi saliva caliente enhebra tu piel
mis labios crepitan sobre las brasas ardientes de tu cuerpo
somos un garabato bajo las sabanas
vomitando vértigo, dudando si llegará antes la palabra o la explosión.
                                     […]
Un cinco de marzo mojado y sin rabia desfallece en el suelo
tú sueñas con violaciones en el fango de una cama con forma de corazón
con alas de mariposa, oscura y caníbal
con cintas de hierro y vidrio que aten y amordacen el sexo.

Te gustaría tachar esos ojos de certeza que se te dibujan
cuando él utiliza por teléfono las mismas palabras gastadas, y te pregunta:
¿soy el guante de tu forma olvidada?
                                     […]
La vida es un laberinto mudo, un trapecio roto
pero a veces me gusta pensar 
que los dados trucados bailan en favor
de los que aman con una sonrisa.

Escucho una canción, parece que habla de mí
el cantante lleva muerto demasiados años
la noche es un pozo de resurrección
donde crecen ajenas al sol
las flores caídas de nuestro intelecto…

¡Adelante, seguidme!
salgamos fuera
y aullemos juntos
un paraíso.

Fatal frames by Cynthia Witthoft on Grooveshark

martes, 5 de marzo de 2013

La escena se desmonta como el juguete de un niño sádico.

Cimbreante insomnio
circulo de voces
donde mis huesos gritan tu nombre en voz baja
donde me divido y huyo
donde mis venas son de tinta
y mis sueños tienen el sabor del hierro y la tierra.

Suena Leonard Cohen de fondo
los semáforos siguen parpadeando
llenos de hastío.

Eres un mar de puntos suspensivos
eres viento que borda con sangre sus besos
eres un cuervo graznando una excusa
eres invierno de belleza extraviada
eres un cortejo de pétalos sin brillo en los ojos
eres la sombra inalcanzable que coquetea con la Muerte
eres la fotografía en blanco y negro en el regazo del anciano
eres un sueño que dejó de soñar
y que yace polvoriento dentro de un juguete abandonado.

Pero ya no puedo resistir más
dormir en tu herida me desangra
no queda espacio para balancearme en tu pecho
ni para la risa
o el juego

y aunque la soledad cubra de cemento mi cuerpo
y afuera haga demasiado frío
debo salir de ti
e intentar, poco a poco, subir los peldaños de luciérnagas
y dejar atrás
el olor
a precipicio.

Love Me to the End by Deine Lakaien on Grooveshark

lunes, 4 de marzo de 2013

Palabras que cuestan la lucidez al ojo humano.

Algo se pudre en mi interior
lo noto vomitando dentro de mí
la música sigue ensordecedora
mis vecinos golpean con violencia las paredes
la policía amenaza
pero nada importa
mi barrio es un cementerio
todos estamos muertos
solo he sido el primero en darse cuenta de ello.

Llamo otra vez al manicomio
esta vez comunica
quizás sea la chica de las mamadas.

Peter pan sigue ahí
despedazado en el armario
los monstruos siempre ganan
el Capitán Garfio ríe
princesa, ¿dónde estás?
¿por qué me dejaste aquí, como una marioneta abandonada?

Recuerdo aquella vez
fumaba como si fuera 
una puta en la cornisa
y el portero no me dejaba entrar
esa montaña de carne
ojos como diminutos botones sin vida
apagué lentamente el cigarro en mi mano
y pregunté:
¿ahora sí puedo pasar?
se hizo a un lado.

Las palabras ardían con una sonrisa tosca
pero no podía protegerme de ellas
tenía muñones por manos
¿la poesía es un sacrificio o una conquista?
¿un arco de tiempo donde el superyó dispara a bocajarro a la eternidad?
¿es la belleza, como espejismo del alma, que hay en la lluvia de tus bragas?
Penetro, desfloro a la esposa del Bien
con mi poesía de goma de borrar
bailamos en el fango de una habitación a oscuras
cortamos el cuello a la rosa
¿qué es la nada?
un montón de erizos en la caja de zapatos
planeando una revolución
tu risa eyaculando sobre otro
el sufrimiento chapoteando sobre mí
con ojos de niño travieso.

¿Cuál es la única sabiduría posible?
dímelo tú
mientras te penetras con cuatro dedos
y levitas en el orgasmo
hasta mi espalda
dímelo tú
mientras arrancas mis huesos
te alimentas de mi sangre
y me dejas muerto y castrado
                          [sin un último mensaje de carmín en el espejo]

Hoy nevó en Madrid, e imagine mi cadáver flotando
en la playa desierta de mi habitación.

Sonríe
se al menos honesta en eso.

Land Of Confusion by Disturbed on Grooveshark

domingo, 3 de marzo de 2013

Interludio Poético.

Poco a poco
con suavidad y romanticismo
tiendes un puente de saliva
desde mi polla hasta tus labios

te sujeto la cabeza
mientras abrazas mi cintura
oh, mi querida y dulce puta
¡magnifico sonido gutural!
tu boca es mi hogar
como el nido del pájaro
que aún no ha aprendido a volar.

Y en el punto justo de asfixia
saco lentamente
mi busto de ego de tu garganta
formando finos hilos de saliva
que enhebran tu mirada desquiciada y anhelante
con mi deseo de empalarte de placer ajeno.

Podría arrojarte a la cama
desgarrarte las bragas
                                   [y algo más]
convertir mis dedos en un torniquete de placer
sentir el contraste de sabores
mientras mi lengua viola tu oquedad…

Sin embargo descargo sobre tu rostro
lágrimas egoístas
color nieve.

Tus felaciones
tienen forma
de haiku.

***
Ni siquiera estaba seguro de estar divirtiéndome
sodomizaba mis fines de semana
a la hipócrita risa
de la quinta copa y la cuarta raya

intentaba ser un flâneur
pero por mucho que observaba
nunca conseguía entender del todo
las cosas que me rodeaban.

Terminé vomitando en el portal de tu casa
lo mejor de mí.

Aún anhelo como un idiota
tus abrazos
esos que me dejaban boqueando como un pez
en el estanque de tus ojos
en aquel tiempo
en que las palabras
aun no nos habían
aniquilado
del todo.

Neverland by Marillion on Grooveshark

sábado, 2 de marzo de 2013

Watchmen (II) Reflexión sobre el personaje de Rorschach.

Rorschach (Walter Joseph Kovacs) es uno de los personajes de la aclamada serie limitada de comics de DC publicada entre 1986-1987, posteriormente llamada novela gráfica, Watchmen, creado por Alan Moore junto al dibujante Dave Gibbons, con elementos reminiscentes de dos creaciones anteriores de Steve Ditko: The Question y Mr. A.

Si el Daniel Dreiberg (Nite Owl) es un personaje que recuerda, con su disfraz y sus gadgets, al Batman de Adam West, Rorschach, es más bien el retrato psicológico del término que haría popular al Bruce Wayne de Frank Miller: un psicópata.
Los pensamientos de Rorschach y sus acciones nos muestran un ser que cree fuertemente en el absolutismo y la moral objetiva, donde el blanco y el negro están claramente definidos y no existe el gris, donde el bien y el mal se diferencian con claridad y el mal debe ser castigado violentamente. Se aliena de la sociedad con el objetivo de realizar estos fines; todo estos términos maniqueos quedan simbolizado en su propio nombre: el test de manchas de tinta, y en su mascara, que él considera ya, en el presente de la acción, su cara, su verdadero rostro.

La identidad secreta de Rorschach no representa nada, aunque es cómico verle pasear en los primeros números con un cartel  "El fin está cerca”. Su nombre es Walter Kovacs, su madre, leitmotiv de su misoginia, era una prostituta abusiva y cruel. De su padre, a quién jamás conoció, tiene la romántica fantasía de que trabajaba directamente para Truman y que murió en combate luchando contra los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Después de un incidente muy violento en que se vio envuelto con apenas diez años, los servicios sociales descubren las condiciones sórdidas en las que vive y le apartan de su madre.

Pasan unos años y a raíz del asesinato –suceso real- de Kitty Genovese decide ponerse una mascara y junto a Nite Owl combatir el crimen bajo los códigos éticos que definen un héroe: arrestarlos y dejar que los tribunales hagan su trabajo.

Pero la catarsis psicológica que deviene después no es como la de Nite Owl al superar su impotencia sexual, o la del Dr. Manhattan al recobrar el interés por la existencia humana a pesar de su omnipotencia, en Rorschach las condiciones de su patética y violenta infancia ni siquiera son suficientes para prepararlo al vistazo del abismo de Nietzsche: la maldad no son maquiavélicos planes de supervillanos, la maldad simple y llana es una persona que rapta, viola, despedaza y da de comer los huesos de una niña de tan solo seis años a sus perros, sin escrúpulos ni sentimientos de culpa, esas situaciones que nos esforzamos de forma pragmática en llamar perversiones u anomalías de gente enferma para poder seguir viviendo en nuestra burbuja de normalidad, son las que él se ve incapaz de ignorar, el nihilismo le supera, no hay expiación, ni siquiera por un Dios que no existe, ser testigo es lo mismo que perpetrador, y es esa lógica básica la que arrastra a Kovacs a convertirse en Rorschach, cruzar la línea y matar a ese violador.

Moore y Gibbons llevaron hasta el final las consecuencias de una postura ética extrema; cogen los pocos elementos salvables de Taxi Driver –película sobrevalorado, entre otras cosas porque nadie entendió su crítica a la sociedad americana ni su final-, y con talento, mucho talento, emergió un personaje eterno. Frases como “Jamás me rendiré, ni ante el apocalipsis”, o ese momento brutal, cuando está en la cárcel acosado por todos los delincuentes que ha encerrado y dice: "Ninguno de vosotros lo entiende. Yo no estoy encerrado aquí con vosotros. Sois vosotros los que estáis encerrados aquí conmigo“ son un claro ejemplo.

Quizás por eso da la sensación de que, a pesar de todo, Rorschach es el verdadero héroe moral de la historia, y por eso emociona tanto el clímax final, lleno de simbolismo, cuando se quita la mascara y se enfrenta al Dr. Manhattan.

¿Qué importa un cadáver más entre los cimientos?

Hace dos años, cuando decidí abrir el blog, el primer problema que tuve fue encontrar un alias, un nombre que representase desde el anonimato algo importante para mí; pero lo resolví fácilmente, a fin de cuentas, escribir, es también ponerse una mascara.

Sound Of Silence by Simon & Garfunkel on Grooveshark

viernes, 1 de marzo de 2013

Watchmen (I)

Soy un decadente indolente, mi apodo, o alias, es Rorschach, y apenas he hecho alguna mención a esa obra magna del comic que es Watchmen. Prometo subsanarlo en un futuro cercano si la bebida no acaba conmigo antes. El miércoles por la noche recibí un whatsApp comentándome que estaban echando la película por la televisión, y recordé la vicisitudes que sufrí para poder ver la versión integra. Quizás algunos alcéis la ceja pensando ¿de qué coño está hablando? Pues sí, queridos seguidores, hay tres versiones de esta magna película, pero lo más curioso es que la mejor no ha llegado a España. Procedo a introducir el tema.

Watchmen se publicó como una serie limitada de doce números entre 1986-1987, unió a crítica y público, recibió el mismo reconocimiento que una novela literaria y Alan Moore se unió otros genios como Will Eisner y su trilogía Contrato con Dios o Art Spiegelman y su obra sobre el Holocausto Maus.
Centrándonos en la película, y viendo otras adaptaciones (V de Vendetta, La Liga De Los Hombres Extraordinarios), todo hacía pensar que sería un fracaso absoluto, pero llegó el señor Zack Snyder y haciendo uso de un mimo y un afán de fidelidad absoluta, nos regaló a todos una de las mejores películas relacionadas con el comic –con el permiso de Batman El Caballero Oscuro-, con la que más he disfrutado. Y teniendo en cuenta que podríamos decir que es mi comic favorito mis niveles de exigencia estaban en un nivel bastante intolerable.
Naturalmente ha habido cambios, como ciertos detalles del final, algunos personajes o tramas que se han visto reducidos, eliminados, la relaboración de las secuencias de lucha y violencia, impronta personal del director, pero en general, y con el comic en la mano, puedo decir que es una de esas películas que salen reforzadas, todo los matices que pierde los gana con las escenas de acción, la música perfectamente elegida, y la caracterización de casi todo –Ozymandias falla- el elenco de personajes. Pasemos pues al tema concreto, las tres versiones que existen:

Versión cinematográfica: Obviamente es la que se estrenó en cines y se ha editado en DVD y Blu-Ray en España. Por separado también se editaron en DVD Watchmen: Cómic Completo Animado y Watchmen: Relatos del Navío Negro. El primero se trata de la novela gráfica original leída por un actor y con ligeras animaciones en cada viñeta; solo hay un doblador, cuya voz varía ligeramente de entonación con cada personaje, pero es un formato que no me acaba de convencer, resulta al final monótono, y no tiene nada que ver con al experiencia mágica de leer directamente el comic.
Relatos del Navío Negro se trata de la adaptación de la historia que aparece intercalada en la novela gráfica original (alegoría de lo que sucede en la historia principal). Es una excelente pieza de animación cuyo significado tal vez se pierda para aquellos que no conozcan su contexto pero que se puede disfrutar como obra independiente por la historia que explica. (162 minutos)

Versión extendida: La he denominado extendida ya que, al contrario de lo que indica la carátula, no se trata del montaje del director. En esta versión simplemente se añaden algunas escenas y se extienden otras, añadiendo más diálogos y algo de acción pero sin cambiar drásticamente la película. Es una versión puente entre la cinematográfica y la definitiva, por lo cual es la menos atractiva, y además, resulta un poco larga, lo cual es un claro ejemplo de lo sutil que puede llegar a ser el arte de editar. La podéis encontrar sólo de importación, comprándola por Internet. En Inglaterra en Blu-Ray con subtítulos en inglés. En Estados Unidos con subtítulos en castellano, la edición en DVD en sólo de zona 1, con lo que necesitáis un lector de DVD multizona.  (186 min)

Versión definitiva (Ultimate Cut): Integra dentro la trama Relatos del Navío Negro de forma que sirve de comentario a lo que transcurre en la película igual que en la historia original, y tiene muchas más escenas inéditas. Quizás parezcan excesivos esas tres horas y media, pero os aseguro que merece y mucho la pena, es el comic hecho película. Es la obra tal y como la pensó su director, sin los cortes abruptos de las otras versiones, y es por tanto la única recomendable.
sólo disponible en Estados Unidos en una edición de cinco discos en DVD (cuatro en Blu-Ray) que incluye Watchmen: Cómic Completo Animado. (215 minutos)

Man in the Box by Alice in Chains on Grooveshark